martes, 5 de mayo de 2015

LUCHAS PACÍFICAS

LUCHAS PACÍFICAS

Durante el siglo XX existieron personas que lucharon en forma pacíficamente  por sus ideales y defendiendo sus derechos.

Uno de ellos fue Martin Luther King; les propongo conocerlo

Actividad 1

1) Lean el artículo del diario La Nacion, publicado en abril de 2002, que presenta una breve biografía de Martin Luther King.
2) Durante la lectura del texto, identifiquen las acciones realizadas por Martin Luther King y registren los datos necesarios para responder estas preguntas:
¿Que intentaba demostrar con las acciones que emprendía?
¿Los derechos de qué sector de la sociedad defendía?
¿Qué suceso lo llevó a iniciar su lucha contra la discriminación y violencia racial?
3) Confeccionen confeccionen una línea de tiempo y ubiquen:
los hechos más significativos de la vida de Martin Luther King;
los hechos políticos más significativos del proceso histórico que protagonizó Martin Luther King
Pueden buscar más información navegando por Internet

MARTIN LUTHER KING





Click en el título, el enlace te lleva a la noticia publicada por el diario La Nación recordando su lucha 

sábado, 2 de mayo de 2015

ONU


Las Naciones Unidas nacieron oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la mayoría de los 51 Estados Miembros signatarios del documento fundacional de la Organización, la Carta de la ONU, la ratificaran. En la actualidad, 193 Estados son miembros de las Naciones Unidas, que están representados en el órgano deliberante, la Asamblea General


CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS

PREÁMBULO

NOSOTROS LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES UNIDAS RESUELTOS

  • a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,
  • a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,
  • a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,
  • a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

Y CON TALES FINALIDADES

  • a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos,
  • a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales,
  • a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y
  • a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos,

HEMOS DECIDIDO UNIR NUESTROS ESFUERZOS PARA REALIZAR ESTOS DESIGNIOS

Por lo tanto, nuestros respectivos Gobiernos, por medio de representantes reunidos en la ciudad de San Francisco que han exhibido sus plenos poderes, encontrados en buena y debida forma, han convenido en la presente Carta de las Naciones Unidas, y por este acto establecen una organización internacional que se denominará las Naciones Unidas

La rosa de Hiroshima

LA ROSA DE HIROSHIMA

Piensen en las criaturas
Mudas telepáticas
Piensen en las niñas                               Ciegas inexactas
Piensen en las mujeres
Rotas alteradas
Piensen en las heridas
Como rosas cálidas
Pero oh, no se olviden
De la rosa de la rosa
De la rosa de Hiroshima
De la rosa hereditaria
La rosa radioactiva estúpida e inválida
La anti-rosa atómica
Sin color sin perfume
Sin rosa sin nada

De “Antología Poética” Vinicius de Moraes (Brasileño)

Mil Grullas por la Paz

LA HISTORIA DE LAS GRULLAS DE SADAKI SASAKI

Fue después de la bomba atómica sobre Hiroshima, al final de la Segunda Guerra Mundial. Seguro que has oído hablar de esta tragedia y de sus horribles consecuencias para la salud de los pocos que sobrevivieron, ¿verdad? Pues pasó que Sadako Sasaki fue una de las niñas que no murió el día de la explosión, pero sí que enfermó de mucha gravedad – sufrió una leucemia- poco después, con 11 años, por la radiación atómica. Cuando supo que estaba enferma, una amiga suya intentó animarla y le contó la tradición de las 1000 grullas de papel – hacer figuritas de papel es una tradición japonesa la técnica se llama Origami y se conoce ya en casi todas partes del mundo. La tradición japonesa dice que le contó a Sadako su amiga “concederán un deseo a aquél que consiga doblar 1000 grullas de papel como recompensa por el esfuerzo y la concentración que hacen falta para lograrlo. Este trabajo se llama el Senbazuru”. Entonces, su amiga hizo una grulla de Origami y se la dio a Sadako. “Aquí está tu primera grulla”. Y le deseó que se cumpliera su deseo, curarse de su enfermedad. Sadako empezó a doblar grullas, una tras otra, intentando conseguir su deseo de curarse mágicamente.
Pero por desgracia, no lo logró. Murió en 1955 con 644 grullas revoloteando a su alrededor. Conmovidos, sus amigos y compañeros de la escuela se propusieron terminar de plegar las mil grullas como un homenaje a su dedicación, y volverlas a plegar cada año para recordarla. Así, se propusieron también contarles a otros niños de Japón y del mundo cual había sido su historia y la de tantos niños, que como ella, no pudieron sobrevivir a la bomba atómica.
Para que está historia estuviera presente todos los días, se propusieron hacer un monumento, una estatua de Sadako con una grulla que hoy está en el Parque de la Paz de Hiroshima. Bajo ella está escrito: “Éste es nuestro grito, ésta es nuestra plegaria: paz en el mundo”. La historia de Sadako dio la vuelta al mundo y las grullas y el Origami se convirtieron en símbolos de Paz y del rechazo a la guerra.


(MOVIMIENTO DE EDUCADORES POR LA PAZ - URUGUAY)

HIROSHIMA POR GALEANO




"Fotos: Un hongo grande como el cielo

Cielo de Hiroshima, agosto de 1945.
El avión B-29 se llama Enola Gay, como la mamá del piloto.
Enola Gay trae un niño en la barriga. La criatura, llamada Little Boy, mide tres metros y pesa más de cuatro toneladas.
A las ocho y cuarto de la mañana, cae. Demora un minuto en llegar. La explosión equivale a cuarenta millones de cartuchos de dinamita.

Eduardo Galeano, del libro "Espejos. Una historia casi universal" 2008, SXXI. (pp 882-83)



Allí donde Hiroshima era, se alza la nube atómica. Desde la cola del avión, George Carón, fotógrafo militar, dispara su cámara.
Este inmenso, hermoso, hongo blanco, se convierte en el logotipo de cincuenta y cinco empresas de Nueva York y del concurso de Miss Bomba Atómica, en Las Vegas.
En 1970, un cuarto de siglo después, se publican por vez primera algunas fotos de las víctimas de las radiaciones, que eran secreto militar.
En 1995, la Smithsonian Institution anuncia en Washington una gran exposición sobre las explosiones de Hiroshima y Nagasaki.   El gobierno la prohíbe

Eduardo Galeano, del libro "Espejos. Una historia casi universal" 2008, SXXI. (pp 882-83)

El otro hongo
Tres días después de Hiroshima, otro avión B-29 vuela sobre Japón.
El regalo que trae, más gordo, se llama Fat Man.
Los expertos quieren probar suerte con el plutonio, después del uranio ensayado en Hiroshima. Un techo de nubes tapa a Kokura, la ciudad elegida.
Después de dar tres vueltas en vano, el avión cambia de rumbo. El mal tiempo y el poco combustible deciden el exterminio de Nagasaki.
Como en Hiroshima, los miles y miles de muertos en Nagasaki son todos civiles. Como en Hiroshima, otros muchos miles morirán después. La era nuclear está amaneciendo y una nueva enfermedad nace, el último grito de la Civilización: el envenenamiento por radiaciones que, después de cada explosión, siguen matando gente por los siglos de los siglos.

 Eduardo Galeano, del libro "Espejos. Una historia casi universal" 2008, SXXI. (pp 882-83)


El papá de la bomba
La primera bomba atómica fue ensayada en el desierto de Nuevo México.
El cielo se incendió, y Robert Oppenheimer, que había dirigido los experimentos, sintió orgullo de su trabajo bien hecho.
Pero tres meses después de las explosiones en Hiroshima y en Nagasaki, Oppenheimer dijo al presidente Harry Truman:
Siento que mis manos están manchadas de sangre.
Y el presidente Truman dijo a su secretario de Estado, Dean Acheson:
Nunca más quiero ver a este hijo de puta en mi oficina.

Eduardo Galeano, del libro "Espejos. Una historia casi universal" 2008, SXXI. (pp 882-83)



Albert Einstein por Philippe Halsman

Fotos: Los ojos más tristes del mundo
Nueva Jersey, Princeton, mayo de 1947. El fotógrafo, Philippe Halsman, le pregunta:
¿Cree usted que habrá paz?
Y mientras la cámara hace clic, Albert Einstein dice, o musita:
No.
Según cree la gente, Einstein recibió el premio Nobel por su teoría de la relatividad, fue el autor de la famosa frase: Todo es relativo, y fue el inventor de la bomba atómica.
La verdad es que no le dieron el Nobel por su teoría de la relatividad y nunca dijo la frase ésa. Y tampoco inventó la bomba, aunque Hiroshima y Nagasaki no hubieran sido posibles si él no hubiera descubierto lo que descubrió.
Y bien sabía él que sus hallazgos, nacidos de la celebración de la vida, habían servido para aniquilarla."

Eduardo Galeano, del libro "Espejos. Una historia casi universal" 2008, SXXI. (pp 882-83)


Recuerdos de Hiroshima

SIETE RELATOS BREVES PARA UN 6 DE AGOSTO

(Textos para reflexionar)


1) A las ocho y quince de la mañana, del seis de Agosto de mil novecientos cuarenta y cinco, la mujer termina de dar a luz una hermosa beba de casi cuatro quilos, en medio del festejo de la experimentada partera, del esposo de la joven madre primeriza y de los padres de ella que ahora estrenan su título de abuelos, brindando con el té del desayuno que no alcanzan a beber porque se mueren ese mismo día, en ese preciso instante, junto al joven padre, a la experimentada partera y a la mujer que acaba de parir una beba que acaba de nacer y de morir. 

2) Después del ruido infernal, sólo comparable al estallido de un volcán en erupción, y después del hongo plateado que se eleva por el aire desde una columna gigantesca de humo, la radio del avión no se cansa de repetir: Enola Gay. Repórtese, Enola Gay. Informe de los resultados. Enola Gay, responda. Pero en la cabina de la fortaleza voladora, el hombre está mudo, solo y sordo, sin saber exactamente lo que hizo ni lo que había sucedido en el impacto, queriendo olvidar por un momento el ruido de la bomba y tratando de huir de aquel hongo de polvo y gas. 

3) Nadie recuerda hoy el nombre del hombre que accionó el mecanismo de la puerta que dejó caer la bomba atómica sobre Hiroshima, pero podemos oír el estallido que golpeó a la Humanidad entera, obligándola a volver al mismo sitio, al mismo hoyo, al mismo espacio aéreo que se quebró como un cristal en mil pedazos aquella mañana de Agosto, dejándonos la horrible sensación de complicidad. Lo que más me aterroriza es la sospecha de que mi mano es muy parecida a la mano del hombre del avión y que mi rostro sólo se diferencia de su rostro por mis ojos caídos y que quizá mi alma tampoco se hubiera lastimado con el estampido del cilindro que cayó sobre mí y que yo sólo hubiera querido huir de la nube con forma de hongo. 8 Movimiento de Educadores por la paz Uruguay

4) Un joven se despierta para ir a su trabajo; una anciana espera a su nieta para pasar juntas el día; dos muchachas terminan de peinarse mutuamente para salir a la calle; varios niños quieren quedarse un poco más en la cama porque están de vacaciones en la escuela; un señor barre la vereda frente al comercio de su propiedad que acaba de abrir y todos hubieran comenzado este día casi en forma normal, con el ruido lejano de una guerra que parecía de otros, si no fuera porque en un instante todo se volvió vacío, luz incandescente, silencio total y en fracciones de segundos nadie oyó nada, nada se movió y para todas esas personas lo demás fue la nada. 

5) A sesenta y cuatro años de la explosión en Hiroshima muchos turistas acuden al agujero que hace las veces de monumento o memorial o testimonio del lugar exacto donde dicen que cayó la bomba asesina, pero ninguno de ellos (y a la distancia, quizá, tampoco ninguno de nosotros) se mira para dentro y ve el inmenso hoyo que tenemos como deuda pendiente con todas las cosas que debemos hacer para la paz, porque los ecos de aquel seis de Agosto siguen sonando década tras década, generación tras generación y cada uno de nosotros lleva consigo su propio cráter que debe descubrir y que estos extraños visitantes disimulan sacando fotos con máquinas inútiles.

 6) Un sobreviviente de Hiroshima yace en una cama de hospital y por su cabeza sólo giran preguntas: ¿Por qué las personas somos capaces de hacer semejantes atrocidades? ¿Quién dio la orden? ¿Quién la obedeció? ¿Qué sintieron las decenas de miles de muertos ese día? ¿Qué sintieron las decenas de miles de heridos ese día? ¿Qué se dijo en el mundo? ¿Qué sintió la Humanidad cuando supo? ¿Qué justicia se hará? ¿Cuándo será el tiempo de la paz? Pero sólo una pregunta lo conmovió hasta los huesos: ¿Se volverá a repetir esta masacre? Y lloró en silencio unos instantes y desde entonces no sonrió más. 

7) Y acá estoy. Sentado muy cerca del memorial al holocausto atómico. Veo pasar indiferentes a mis connacionales, mis compatriotas, mis contemporáneos, mis conciudadanos, los habitantes de Japón. La mayoría son más jóvenes que yo. Algunos se parecen a mis padres que todavía conservo en una foto que ya tiene más de sesenta años. Aquellas muchachas sonríen con sus novios como solía sonreír mi hermana embarazada cuando hablaba de todo lo que le enseñaría a su hijita. Varios niños corren a las risas como corríamos nosotros en la escuela. Trato de recordar el nombre del hombre que accionó la palanca, pero no puedo. Trato de recordar al joven que veía salir para su trabajo o al señor que barría la vereda, pero tampoco puedo. Halo los fierros curvos de mi silla que ya es parte de mí y echo a andar por la enorme explanada de la ciudad que me tiene aprisionado para siempre. La gente sigue presurosa a ningún lado. Nadie mira el hoyo ni me mira. Una niña pregunta qué es esa figura humana que parece pintada de negro en esa piedra, pero sus padres no saben responder. Yo sí sé que aquella mañana de Agosto era una persona y esa es la huella que dejó en el instante del impacto, pero tampoco sabría dar una respuesta.

 Ignacio Martínez